Las lengas en otoño

Conozca los bosques teñidos de rojo en el otoño de El Desafío

La montaña cambia todo el tiempo, en cada estación. La Patagonia es destino de turistas en invierno y verano, pero no son muchos los visitantes en otoño y primavera: ¡justo el momento en que se producen los cambios más sorprendentes!. Aquí en El Desafío podemos contemplar el otoño con los vuelos de grandes bandadas de aves migratorias, el final del desove de truchas y salmones, floraciones tardías y la oportunidad de ver bosques enteros de lengas teñidos de rojo. Lo que en primavera y verano fueron bosques de un verde intenso, hoy se llenan de colores que van del amarillo al rojo y el ocre. La lenga (Nothofagus pumilio) puede tolerar −20 °C y heladas todos los años, eso sólo es posible administrando bien la energía durante el invierno. De esa forma, dependiendo del sitio donde crezca, puede alcanzar más de 30 metros de altura, pero cuando están a grandes alturas, cerca del límite de las nieves, sólo se encuentra como un arbusto mediano (achaparrada). Tiende a formar bosques puros aunque en zonas más bajas se mezcla con el Coihue, el Raulí y el Pehuén.

Estos árboles están adaptados para no perder nutrientes, sobre todo si estos escasean en el suelo. Las hojas de lenga caen en otoño, momento en que el verdor del verano comienza a cambiar hasta el rojo encendido, naranja y amarillos para luego caer justo antes de las primeras nevadas.
El 50% de los nutrientes como el potasio, nitrógeno y fósforo son trasladados al tallo para mantenerlos allí durante el invierno. Aunque la temperatura del ambiente controla el brote de hojas, su tamaño y caída, la variación en las horas de luz es la clave que regula el cambio de color.  Si no perdiesen las hojas para pasar el invierno, quizá sus ramas no podrían soportar la carga de nieve sobre el follaje y los requerimientos de nutrientes y agua no llegarían a ser satisfechos por sus raíces que lquedan en el suelo congelado.

Las lengas son árboles impresionantes que llegan a vivir más de 300 años, cada uno de ellos conforma en un pequeño ecosistema con pájaros, hongos, líquenes y da a la montaña entera su impronta de color y de cambio permanente. Por esas y más razones la elegimos en El Desafío para que sea nuestro logotipo, lo invitamos a conocerlas en vivo ahora en otoño, cuando rebosan de color.

La montaña vive. Viva la montaña. Lo esperamos en El Desafío.

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