El K21 vuelve a El Desafío

Este año K21, la carrera de prestigio mundial se volverá a correr en El Desafío, el 12 de octubre.

En la edición 2013 más de 350 corredores cruzaron nuestra reserva natural, recorrieron sus senderos, disfrutaron de los paisajes y de su flora y fauna. La convocatoria fue un éxito total, casi 1000 espectadores llenaron de color El Desafío con el mejor espíritu de vivir la montaña.

Inscribite para este 12 de octubre de 2014 en el sitio oficial de Salomon K21 Series 2014 San Martín de los Andes.

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Horse ride

Invierno en El Desafío

Con la llegada de las primeras nieves, el paisaje se modificó y con él la flora y la fauna. Muchas aves comunes en el verano, abandonaron nuestra montaña hacia el norte pero otras llegaron desde el sur y de climas más rudos y aún están con nosotros. Uno de ellos es el Caburé Patagónico (Glaucidium nanum): una pequeña lechuza que, entre otras particularidades puede tener una cara simulada en su nuca.
El invierno es un momento muy especial en la montaña, de meditación y letargo natural, pero bajo el manto de nieve sigue habiendo actividad, el Caburé lo sabe y espera el menor indicio de su presa con paciencia. Se alimenta de aves, insectos, mamíferos y reptiles. Es feroz cazando animales incluso más grandes que él.  Es de hábitos mucho más diurnos que otras lechuzas y búhos pero es igualmente difícil verlos por su mimetismo con los troncos de los árboles y su paciente inmovilidad. Dicen que si uno encuentra uno de día, no debe asustarlo, porque al volar delata su presencia puede ser atacado por las aves territoriales diurnas y lo pone en riesgo frente a aves rapaces mayores. Aunque en invierno se posa al sol en lugares visibles siempre se ubica a media altura o en la parte superior de árboles chicos, jamás en el piso. Los pájaros lo persiguen y acosan.

Todos los animales, tanto los autóctonos como los exóticos, luchan en invierno para asegurarse un lugar en la primavera. Las laderas se pueblan de huellas y rastros de ellos.

Esa discreta actividad de los animales llevó hace muchos años a cazadores a construir un pequeño refugio de madera en la montaña que hoy convertimos en reserva natural. Ya no está permitido cazar y la continuidad de la vida de la flora y la fauna está asegurada dentro de El Desafío.

El refugio sigue allí, le daremos seguramente algún otro uso, quizá sirva para volver a disparar, pero esta vez tu cámara de fotos y lo que podrás capturar serán imágenes increíbles de tu montaña viva.

Aunque la primavera ya fue anunciada, aún seguimos esperando todo su esplendor para principios de octubre, cuando volverán las aves en bandadas, las últimas nieves sean un recuerdo y el caburé vuelva al sur, para disfrutar en familia de otra estación, cabalgatas, mountain bike, el polo y el golf. Siempre hay algo que hacer en la montaña, vivirla.

Las lengas en otoño

Conozca los bosques teñidos de rojo en el otoño de El Desafío

La montaña cambia todo el tiempo, en cada estación. La Patagonia es destino de turistas en invierno y verano, pero no son muchos los visitantes en otoño y primavera: ¡justo el momento en que se producen los cambios más sorprendentes!. Aquí en El Desafío podemos contemplar el otoño con los vuelos de grandes bandadas de aves migratorias, el final del desove de truchas y salmones, floraciones tardías y la oportunidad de ver bosques enteros de lengas teñidos de rojo. Lo que en primavera y verano fueron bosques de un verde intenso, hoy se llenan de colores que van del amarillo al rojo y el ocre. La lenga (Nothofagus pumilio) puede tolerar −20 °C y heladas todos los años, eso sólo es posible administrando bien la energía durante el invierno. De esa forma, dependiendo del sitio donde crezca, puede alcanzar más de 30 metros de altura, pero cuando están a grandes alturas, cerca del límite de las nieves, sólo se encuentra como un arbusto mediano (achaparrada). Tiende a formar bosques puros aunque en zonas más bajas se mezcla con el Coihue, el Raulí y el Pehuén.

Estos árboles están adaptados para no perder nutrientes, sobre todo si estos escasean en el suelo. Las hojas de lenga caen en otoño, momento en que el verdor del verano comienza a cambiar hasta el rojo encendido, naranja y amarillos para luego caer justo antes de las primeras nevadas.
El 50% de los nutrientes como el potasio, nitrógeno y fósforo son trasladados al tallo para mantenerlos allí durante el invierno. Aunque la temperatura del ambiente controla el brote de hojas, su tamaño y caída, la variación en las horas de luz es la clave que regula el cambio de color.  Si no perdiesen las hojas para pasar el invierno, quizá sus ramas no podrían soportar la carga de nieve sobre el follaje y los requerimientos de nutrientes y agua no llegarían a ser satisfechos por sus raíces que lquedan en el suelo congelado.

Las lengas son árboles impresionantes que llegan a vivir más de 300 años, cada uno de ellos conforma en un pequeño ecosistema con pájaros, hongos, líquenes y da a la montaña entera su impronta de color y de cambio permanente. Por esas y más razones la elegimos en El Desafío para que sea nuestro logotipo, lo invitamos a conocerlas en vivo ahora en otoño, cuando rebosan de color.

La montaña vive. Viva la montaña. Lo esperamos en El Desafío.